Recién dado de alta, un patrullero lo atropelló en la puerta del hospital

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Alexis, un joven de 21 años oriundo de Esperanza, en la provincia de Santa Fe, ha sobrevivido a una serie de eventos desafortunados que han marcado su vida: una caída desde un tercer piso, un grave accidente en moto y múltiples cirugías. Sin embargo, el destino volvió a ponerlo al límite en la puerta de un hospital. Alexis acababa de recibir el alta tras pasar veinte días internado por una compleja fractura de fémur y se preparaba para volver a su casa cuando un patrullero descontrolado lo embistió a metros de la guardia. «Ya no me quedan más vidas», diría luego, al repasar la seguidilla de episodios que marcaron su corta vida.

El hecho ocurrió en el Hospital José María Cullen, en la ciudad de Santa Fe. Alexis había sido operado por una fractura de fémur en tres partes, producto de un accidente en moto, y llevaba semanas de recuperación con tornillos y un clavo intramedular en la pierna. El martes, tras recibir el alta médica, salió a la vereda en silla de ruedas y se ubicó en el sector de acceso a la guardia, donde esperaba la llegada de un remis junto a un amigo. La escena, hasta ese momento rutinaria, se transformó en segundos en un nuevo accidente con derivaciones inesperadas.

Mientras el joven conversaba con su amigo, una camioneta policial que cumplía funciones de custodia en el área del hospital intentó maniobrar para facilitar el ingreso de una ambulancia que llegaba con alerta roja. En esa maniobra, el conductor perdió el control del vehículo, que subió a la vereda, derribó las rejas del ingreso principal y avanzó sin detenerse hacia el lugar donde se encontraban pacientes y acompañantes. La camioneta embistió a Alexis y a su amigo, los estampó contra el enrejado y terminó impactando contra parte de la estructura central de cemento del acceso al centro de salud.

El golpe dejó un saldo de al menos tres personas lesionadas: el propio Alexis, su acompañante y el efectivo policial que conducía el móvil, además de otra persona que se encontraba en el área de ingreso. Los daños materiales también fueron significativos, con parte del portón y del enrejado principal derribados. Pese al dramatismo de la escena, las autoridades del hospital informaron que todos los heridos fueron asistidos de inmediato y que se encontraban fuera de peligro, aunque algunos debieron quedar internados para observación y estudios complementarios.

En el caso de Alexis, el impacto tuvo consecuencias especialmente graves, porque afectó directamente la pierna recién operada. Los médicos constataron que el golpe desplazó los tornillos intramedulares y comprometió el clavo quirúrgico colocado en la intervención anterior. A raíz de estas nuevas lesiones, el joven, que minutos antes había dejado la sala como paciente de alta, debió ser reingresado al mismo hospital y quedó otra vez bajo observación. Los profesionales ya evalúan practicarle una nueva cirugía para corregir el daño provocado por el choque del patrullero.

El episodio, que generó indignación y asombro entre pacientes, familiares y personal de salud, volvió a poner en la mira las condiciones de seguridad en los accesos a los hospitales y el entrenamiento de los conductores de vehículos oficiales en situaciones de emergencia. Mientras se esperan los resultados de las pericias que determinarán por qué el patrullero perdió el control y terminó arriba de la vereda, la historia de Alexis se ha convertido en símbolo de una cadena de infortunios difícil de creer: después de sobrevivir a una caída desde un tercer piso, a un accidente de moto y a cinco operaciones previas, el joven debe afrontar ahora una nueva intervención, convencido de que, como él mismo dijo, ya no le quedan más vidas.

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