La bronca de Nicolás Otamendi por la derrota de River ante Huracán: perdieron injustamente pese a dominar el partido
River Plate sufrió una dura derrota 2-1 ante Huracán en el Monumental que dejó un clima de bronca e impotencia en Núñez. El equipo de Leonardo Ponzio desperdició la chance de meterse en zona de clasificación a los playoffs del Torneo Clausura y el resultado golpeó de lleno en el vestuario. Nicolás Otamendi, capitán y referente del Millonario, fue la voz que mejor sintetizó el fastidio generalizado al salir del campo de juego: el defensor entendió que el marcador no reflejó lo que había hecho River durante los 90 minutos y dejó en claro que la caída fue, a su juicio, injusta.
El partido se abrió temprano a favor del Globo y obligó a River a jugar contra el resultado desde casi el inicio. Huracán se puso 1-0 con un tiro libre de Óscar Cortés que contó con un desvío desafortunado en la barrera y descolocó al arquero, un gol que ya encendió las alarmas por la forma en que llegó. En el complemento, Tomás Galván logró el empate transitorio que devolvió la esperanza al Monumental y desató el empuje del equipo hacia adelante. Sin embargo, cuando el Millonario parecía más cerca de ganar que de perder, un descuido en la última línea permitió que Lucas Blondel, con pasado en Boca y aún perteneciente al club de la Ribera, marcara el 2-1 definitivo que silenció al estadio.
El desarrollo del encuentro dejó una sensación incómoda en River: el equipo generó las situaciones más claras, circuló la pelota con paciencia y atacó de manera constante, pero no logró traducir ese dominio en el resultado. Otamendi subrayó precisamente ese contraste entre rendimiento y marcador al remarcar que el fútbol se mide por resultados, más allá del funcionamiento. Según su lectura, el equipo “fue para adelante”, tuvo “grandes chances de convertir” y mantuvo la insistencia hasta el final, pero la falta de eficacia propia y dos errores puntuales en defensa terminaron por tirar por tierra el esfuerzo colectivo.
La frase que quedó resonando tras su paso por la zona mixta fue el exabrupto con el que describió las acciones que derivaron en los goles de Huracán. Sin ocultar su enojo, el zaguero afirmó que “en dos pelotas de mierda nos convierten y el resultado tira todo lo que hicimos”, en referencia directa a la escasa elaboración que, a su entender, tuvieron las jugadas que terminaron en la caída del Millonario. De ese modo, apuntó tanto a las desatenciones defensivas como al impacto psicológico que provocan ese tipo de goles: la sensación de que el rival necesita muy poco para lastimar, mientras que su propio equipo debe hacer mucho más para conseguir lo mismo.
Más allá del insulto, las declaraciones de Otamendi dejaron en evidencia la preocupación por el momento deportivo y por las aspiraciones de River en el torneo. El capitán recordó que “esto es River” y que el club está obligado a sumar de a tres para llegar con chances al tramo final de la competencia, por lo que resultados como el obtenido frente a Huracán complican la lucha en la tabla anual y la pelea por la clasificación. Al mismo tiempo, matizó su bronca al remarcar que la derrota no invalida el trabajo realizado: insistió en que “el resultado no refleja lo que hicimos”, pero aceptó que, en este contexto, el fútbol no perdona las imprecisiones y que los errores defensivos se pagan caro en la carrera hacia los playoffs.
