La dura crítica de The Economist a Milei: Argentina necesita menos gritos y más crecimiento
The Economist volvió a cuestionar con dureza la gestión del presidente Javier Milei y advirtió que Argentina necesita menos gritos y más crecimiento, en un editorial que pone el foco en los límites del ajuste y en las consecuencias sociales y políticas del rumbo económico. La nota, publicada bajo el antetítulo “Pan y manteca, no fanfarronadas”, retoma el seguimiento crítico que el semanario británico viene realizando sobre el Gobierno libertario y subraya que el experimento liberal podría quedar trunco si no se logra combinar la estabilización macroeconómica con una recuperación tangible de la actividad y del empleo. Se trata de la tercera intervención editorial en pocos días dedicada al caso argentino, luego de una entrevista extensa con Milei y de otros textos donde la revista ya había advertido que el crecimiento “tambalea” y que la aprobación presidencial se encuentra en niveles muy bajos.
En este nuevo análisis, The Economist reconoce que el Gobierno heredó un “desastre económico” y valora algunos resultados iniciales del programa: la fuerte desaceleración de la inflación mensual, la obtención de superávit fiscal y el freno a la emisión monetaria como pilares de la estrategia oficial. Sin embargo, sostiene que esos avances no alcanzan para sostener el apoyo social si se consolidan sobre un escenario de caída de ingresos, pérdida de empleos formales y estancamiento productivo. El editorial remarca que los salarios reales siguen por debajo de los niveles existentes al inicio de la gestión y que el empleo registrado continúa débil, mientras la expansión se concentra en sectores extractivos de baja intensidad laboral, en detrimento de las actividades que generan puestos de trabajo masivos.
La revista británica traza, además, un cuadro político preocupante para el oficialismo. Señala que Milei atraviesa uno de sus índices de aprobación más bajos desde que llegó a la Casa Rosada y que el “experimento libertario” corre riesgo de naufragar en las urnas si no muestra resultados rápidos en materia de crecimiento, crédito y mejora del nivel de vida. Con las elecciones a poco más de un año, The Economist plantea que un adversario “peronista de izquierda” podría captar el descontento de los votantes apoyándose en el deterioro social y en los escándalos y tensiones que rodean al Gobierno. En ese sentido, también recuerda la reciente escalada retórica de Milei en torno a las Islas Malvinas y su estilo confrontativo, que la publicación interpreta como un factor adicional de polarización y desgaste.
Pese a la severidad del diagnóstico, el editorial no propone abandonar la disciplina fiscal ni el rechazo a la emisión, sino reorientar las prioridades. The Economist sugiere que, tras la fase más dura del ajuste, es momento de “construir sobre los cimientos” ya establecidos y de centrarse más en el crecimiento, aun si eso supone una baja de la inflación algo menos veloz. Entre las medidas concretas que pone sobre la mesa, la revista recomienda eliminar los controles de capital que aún rigen en el país y que el Banco Central deje de intervenir en los mercados para sostener al peso, con el argumento de que una liberalización más profunda podría dinamizar la inversión y el crédito. “La forma más evidente de resolver esto consiste en ser más libertario, no menos”, resume el texto, en una frase que busca interpelar directamente al Presidente.
El título elegido, “Argentina necesita menos gritos y más crecimiento”, funciona como síntesis de la crítica al estilo y a la estrategia de Milei. The Economist contrapone la lógica de la “fanfarronería” y de los discursos estridentes con la necesidad de concentrarse en el “pan y manteca” de la economía: empleo, ingresos, crédito accesible y expansión sostenida del producto. En esa línea, el semanario advierte que los logros en materia de precios y cuentas públicas podrían volverse políticamente irrelevantes si no se traducen en mejoras visibles para la población, en especial para los sectores más golpeados por el ajuste. Y concluye que el Gobierno argentino se encuentra en un momento delicado: sin un giro hacia políticas que impulsen el crecimiento y contengan el costo social del programa, el “extraordinario experimento liberal de Javier Milei” corre el riesgo de terminar tan pronto como el próximo año.
