Lula da Silva remonta en el balotaje, derrota a Flávio Bolsonaro y conquista un histórico cuarto mandato en Brasil

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Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial de Brasil y obtuvo un cuarto mandato al imponerse al senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal. Con el 99,98% de las mesas escrutadas, el líder del Partido de los Trabajadores alcanzaba el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de su adversario.

El Tribunal Superior Electoral declaró oficialmente la victoria de Lula durante la noche del domingo. El presidente reelecto consiguió 64.256.232 votos, mientras que Bolsonaro reunió 59.826.041 sufragios. La diferencia, de aproximadamente 4,4 millones de votos, amplió el margen que Lula había obtenido en las elecciones de 2022 frente a Jair Bolsonaro, padre de su actual rival.

El resultado representó una remontada histórica para el mandatario. En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había quedado en primer lugar con el 47,03% de los votos, mientras que Lula había alcanzado el 45,16%. Sin embargo, el presidente logró revertir esa ventaja y convertirse en el primer candidato que gana una segunda vuelta después de haber terminado en el segundo puesto de la ronda inicial desde el retorno de las elecciones presidenciales directas.

A sus 80 años, Lula se consolidó además como el presidente brasileño elegido en más oportunidades mediante el voto popular. Su nuevo período será el cuarto de su trayectoria y el segundo consecutivo, una marca inédita entre los mandatarios democráticos del país. El dirigente regresó al poder en 2022, cuando derrotó por un estrecho margen a Jair Bolsonaro.

Durante su discurso de celebración, Lula presentó la victoria como un respaldo a la democracia brasileña y cuestionó a los sectores que intentaron desacreditar su candidatura. El mandatario llamó a sus seguidores a mantener la movilización y agradeció especialmente el trabajo realizado durante la campaña digital, una estrategia que resultó clave para atraer votantes y revertir el escenario adverso de la primera vuelta.

La elección también dejó importantes desafíos para el próximo gobierno. Lula deberá gobernar con un Congreso de mayoría derechista y negociar con gobernadores y fuerzas políticas de signo contrario. A esa dificultad se suman las declaraciones de Flávio Bolsonaro, quien anunció que buscará impugnar los comicios y cuestionó el papel de las autoridades electorales.

El triunfo del líder del Partido de los Trabajadores fue recibido con celebraciones en distintas ciudades de Brasil y con mensajes de felicitación de varios mandatarios latinoamericanos. La nueva administración comenzará con un país políticamente dividido y una oposición fortalecida, en un escenario que obligará al presidente a construir acuerdos para avanzar con su agenda de gobierno.

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