Encontraron muerto en la cárcel al abogado condenado por el femicidio de su mujer en un country de Salta

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El abogado salteño José Eduardo Figueroa, condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Mercedes Jiménez Kvedaras, fue hallado sin vida en la Unidad Carcelaria N.º 1 de Villa Las Rosas, en la ciudad de Salta. El deceso se produjo en el pabellón F, donde el condenado se encontraba alojado desde que el fallo quedó firme, y generó la inmediata intervención del Servicio Penitenciario y de la Justicia provincial. Las autoridades dispusieron la apertura de una investigación para determinar con precisión las circunstancias en las que se produjo la muerte, ocurrida a pocos meses de que el acusado recibiera la pena máxima.

Según las primeras informaciones oficiales, personal penitenciario advirtió la situación y activó de inmediato el protocolo de emergencia. Figueroa fue asistido en el lugar por el equipo sanitario, que intentó reanimarlo antes de ordenar su traslado en ambulancia al hospital San Bernardo. Pese a los esfuerzos médicos, allí se confirmó su fallecimiento. La noticia impactó especialmente porque el caso de Figueroa había cobrado una fuerte notoriedad pública, tanto por la brutalidad del crimen como por el reciente desenlace judicial que lo había condenado a pasar el resto de su vida en prisión.

La investigación quedó en manos de las autoridades competentes, que trabajarán bajo los lineamientos fijados por la Procuración General de la Provincia para muertes en contexto de encierro. Esa normativa establece que toda muerte dentro de una unidad penitenciaria debe ser abordada inicialmente bajo la presunción de un posible homicidio doloso, incluso cuando en un primer momento pueda considerarse un suicidio o un hecho accidental. En ese marco, se ordenó la realización de la autopsia y de diversos peritajes para establecer la causa exacta del deceso, la mecánica de los hechos y la eventual presencia de lesiones que indiquen la intervención de terceros.

Figueroa había sido condenado a prisión perpetua a fines de abril por el femicidio de Mercedes Jiménez Kvedaras, de 37 años, ocurrido el 4 de agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal, en Salta. De acuerdo con la investigación, la mujer murió por asfixia mecánica mixta, producto de una combinación de estrangulamiento y sofocación, lo que llevó al tribunal a encuadrar el hecho como un homicidio doblemente calificado, por el vínculo y por mediar violencia de género. El crimen, cometido en un exclusivo country, generó conmoción en la provincia y se convirtió en un símbolo más de la persistente problemática de los femicidios en la Argentina.

El mismo proceso judicial reveló que, tras provocar la muerte de Kvedaras, Figueroa se había autoprovocado heridas con un arma blanca y fue hallado dentro del auto familiar junto al cuerpo de la víctima. La hipótesis inicial de un accidente doméstico fue descartada rápidamente por los peritajes del Cuerpo de Investigaciones Fiscales, que determinaron la violencia del hecho y la responsabilidad penal del abogado. Durante el juicio oral, el acusado llegó a pedir disculpas a sus hijos y a la familia de la víctima, reconociendo su responsabilidad y afirmando que “tenía que pagar” por lo sucedido, antes de escuchar la sentencia de prisión perpetua.

Con la muerte de Figueroa en la cárcel, el expediente penal por el femicidio de Mercedes Kvedaras se encamina a cerrarse en términos de responsabilidad penal directa, pero deja abiertos otros interrogantes sobre el sistema penitenciario y el control de las personas privadas de la libertad. La Justicia deberá ahora establecer si el fallecimiento estuvo vinculado a un hecho violento, a una decisión personal o a alguna falla en los mecanismos de seguridad internos. Mientras tanto, el caso vuelve a poner en agenda el debate sobre las condiciones de detención y la obligación del Estado de garantizar la integridad física de quienes se encuentran bajo su custodia, incluso cuando han sido condenados por los crímenes más graves.

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