La polémica por el oro del Banco Central: cómo se generó una pérdida de US$1023 millones
El Banco Central de la República Argentina terminó 2025 con una pérdida de US$1023 millones vinculada con las operaciones financieras utilizadas para cubrir el valor de sus reservas de oro. El dato fue difundido por la Auditoría General de la Nación, que aprobó los estados contables de la entidad, aunque señaló el resultado negativo de las coberturas.
El precio del oro tuvo durante ese año una fuerte suba: pasó de unos US$2651 a comienzos de enero a aproximadamente US$4309 por onza en diciembre. El promedio anual alcanzó los US$3442, un 44,1% por encima del registrado en 2024. Para el BCRA, que mantiene parte de sus reservas en ese metal, la valorización de los lingotes representó una mejora significativa en sus activos.
Sin embargo, la estrategia de cobertura generó un resultado adverso porque había sido diseñada para proteger al Banco Central ante una eventual caída del precio. La entidad utilizó opciones financieras que fijaban un valor de referencia para el oro. Como la cotización terminó superando ampliamente ese nivel, el BCRA debió compensar a sus contrapartes por la diferencia.
Según el informe de la AGN, US$960,2 millones de la pérdida correspondieron a resultados negativos de las opciones y otros US$62,8 millones a las primas pagadas por esos contratos. En paralelo, el oro físico en cartera se revalorizó en unos $8 billones, de acuerdo con la auditoría.
El Banco Central sostuvo que ambas operaciones deben analizarse en conjunto. En un comunicado, afirmó que la posición total en oro, incluidas las coberturas, dejó una ganancia neta de US$2505 millones. La entidad también cuestionó a la conducción de la AGN y acusó a sus autoridades de utilizar el informe con fines políticos.
La polémica se concentró en la interpretación de la cobertura. Para la auditoría, el dato relevante es que el BCRA desembolsó US$1023 millones de sus reservas para cumplir con los contratos. El organismo señaló que la operación no fue cuestionada por su legalidad, pero dejó planteamientos sobre su conveniencia y sobre la información disponible acerca de los acuerdos.
El titular de la AGN, Juan Manuel Olmos, aclaró que el trabajo realizado fue una auditoría de los estados contables y no una evaluación de la gestión del Banco Central. También explicó que el informe no buscó cuestionar la utilización de seguros financieros frente a una eventual baja del oro, sino exponer el resultado registrado en las cuentas de 2025.
La controversia se mezcló además con el traslado de parte de las reservas físicas al exterior. El BCRA informó que sus lingotes se encuentran en sus propias bóvedas y en el Banco de Pagos Internacionales, en Suiza. La entidad sostiene que la posición total está cubierta y que los movimientos fueron auditados, aunque la falta de detalles públicos sobre los contratos y la ubicación de los activos alimentó las críticas opositoras.
La discusión política surgió en un contexto de creciente atención sobre las reservas de oro, tanto por su valorización como por su utilización en operaciones financieras. Mientras la AGN enfatizó el costo de las coberturas, el Banco Central destacó el resultado patrimonial positivo de la tenencia del metal y defendió la estrategia como una herramienta para reducir el riesgo ante una eventual caída de los precios.
