El Senado sesiona este jueves, pero la reforma electoral y la del Banco Central deberán esperar

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El Senado de la Nación sesionará este jueves con una agenda recortada, en la que quedaron fuera dos de los proyectos más sensibles para el Gobierno: la reforma electoral integral y la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central. Aunque ambas iniciativas forman parte del núcleo de la estrategia política y económica oficial, fueron desplazadas del temario acordado en la reunión de Labor Parlamentaria y deberán esperar al menos una semana más para volver a la discusión formal. En su lugar, la Cámara alta concentrará el debate en proyectos que ya cuentan con mayores niveles de consenso y tienen dictamen de comisión, con el objetivo de garantizar una sesión sin sobresaltos en medio de un clima legislativo todavía inestable.

El temario confirmado incluye el tratamiento de la denominada Inocencia Fiscal II, una nueva modificación al régimen de responsabilidad penal vinculada a cuestiones tributarias, que el oficialismo considera clave para avanzar en su agenda de reforma del sistema impositivo y del funcionamiento de la Justicia en materia económica. Junto con esta iniciativa, se discutirán tres pliegos de jueces que el Poder Ejecutivo impulsa para cubrir vacantes en el Poder Judicial, en un contexto de tensión por el equilibrio de fuerzas en los tribunales federales. Además, la sesión abordará convenios de transferencia de competencias judiciales de la Nación a la Ciudad de Buenos Aires, parte de un reordenamiento institucional que viene avanzado de manera gradual en los últimos años.

La decisión de postergar la reforma del Banco Central responde, según fuentes parlamentarias, a diferencias internas sobre el diseño del organismo y, en particular, sobre el mecanismo de elección de sus directores. La conducción del bloque oficialista en el Senado admitió que el proyecto aún requiere ajustes técnicos y acuerdos políticos antes de llegar al recinto, a pesar de que el Gobierno lo presenta públicamente como una pieza fundamental para consolidar su programa económico. En paralelo, la oposición y algunos aliados reclaman mayores precisiones sobre el alcance de la reforma, especialmente en lo que hace al grado de autonomía del Banco Central y al control político de sus decisiones.

La reforma electoral, por su parte, continúa trabada por la falta de acuerdo en puntos centrales como la eliminación de las PASO, las listas colectoras y las reglas de financiamiento de campañas. Aunque en la Casa Rosada insisten en que se trata de una prioridad estratégica para reordenar el sistema político, los gobernadores y bloques opositores se muestran reticentes a acompañar cambios considerados de alto impacto sin un consenso previo más amplio. En el Senado, el proyecto sigue en etapa de análisis en comisión y, pese a sucesivas menciones en la agenda oficial, no logra todavía el volumen de apoyos necesario para llegar al recinto con posibilidades de aprobación. Por eso, quedó fuera del temario de esta semana y su discusión se reprogramó para la próxima.

En este marco, la sesión de este jueves se perfila como una instancia de consolidación de acuerdos parciales más que como un hito de grandes definiciones. El oficialismo busca mostrar capacidad de gestión legislativa y evitar un nuevo traspié en temas estructurales, mientras administra las tensiones internas y negocia con los bloques aliados para garantizar el quórum y los votos. Con el Presupuesto 2027 ya en el horizonte y una batería de leyes pendientes que incluye la reforma electoral, la reforma del Banco Central y otros proyectos económicos y políticos, el Senado se convierte en el escenario donde se dirime la posibilidad concreta de que el Gobierno logre transformar su agenda en normas efectivas, aunque por ahora los cambios de mayor calado deberán seguir esperando.

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