La inflación mayorista volvió a dispararse en agosto
La inflación mayorista mostró en agosto un nuevo salto y quebró la tendencia de desaceleración que venía registrando desde abril, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Tras varios meses de subas cada vez más moderadas, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) volvió a ubicarse por encima de la inflación minorista y encendió señales de alerta sobre el comportamiento de los costos en la economía. En términos mensuales, los precios mayoristas avanzaron por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que marcó un incremento del 1,7% en el mismo período.
Según la información oficial, el IPIM registró en agosto una variación del 2,1% respecto de julio, impulsado tanto por la suba de los productos nacionales como por el encarecimiento de los bienes importados. Este movimiento cortó la secuencia de registros descendentes que se observaban desde abril, cuando el indicador había marcado un aumento de 5,2%, para luego bajar a 2,5% en mayo, 1,1% en junio y 0,8% en julio. Al ubicarse 0,4 puntos porcentuales por encima del IPC de agosto, la inflación mayorista pasó a presionar nuevamente sobre la estructura de costos de las empresas y sobre los precios finales que enfrentan los consumidores.
El desglose del IPIM muestra que los productos nacionales tuvieron una variación del 2,1% en el mes, en línea con el promedio general. Dentro de este grupo, los mayores aportes a la suba provinieron del petróleo crudo y gas, los productos agropecuarios, los alimentos y bebidas, los refinados del petróleo y los vehículos automotores y sus repuestos. En tanto, los productos importados aumentaron por encima de los nacionales, con una suba del 2,9% en agosto, lo que refleja la incidencia de los movimientos del tipo de cambio y de los precios internacionales sobre la estructura mayorista. Esta combinación de incrementos en bienes transables y no transables consolida un escenario en el que los costos asociados al comercio exterior vuelven a ganar peso en la inflación.
Al observar los indicadores complementarios, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, registró un incremento del 2,3% en agosto. Esa variación se explica por un avance del 2,2% en los productos nacionales y del 3% en los importados, lo que vuelve a evidenciar que el componente externo se movió con mayor fuerza que el doméstico. Por su parte, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también mostró un aumento del 2,3% en el mismo período, como resultado de la suba del 4,6% en los productos primarios y del 1,3% en los manufacturados y la energía eléctrica. La dinámica de los bienes primarios, más volátiles y sensibles a las condiciones internacionales, explica buena parte del nuevo impulso en la inflación mayorista.
En el plano interanual, la inflación mayorista acumuló una variación cercana al 30% en los últimos doce meses, mientras que en lo que va del año el aumento ronda el 20%, según los registros del INDEC. Estos datos contrastan con una inflación minorista que, si bien continúa en niveles elevados, muestra un ritmo algo más moderado: el IPC de agosto fue del 1,7%, con un acumulado de 33,5% en los últimos doce meses y 21,3% en los primeros ocho meses del año. La brecha entre la evolución de los precios mayoristas y minoristas abre interrogantes sobre el posible traslado de estos aumentos al consumidor en los próximos meses, en un contexto en el que el Gobierno destaca la desaceleración del índice de precios al consumidor, pero enfrenta ahora una nueva señal de presión en la etapa previa de la cadena de formación de precios.
